A PASEAR EL PERRO

Me apunté en un grupo de SOS durante la crisis del coronavirus. Se trata de un grupo de personas supuestamente en condiciones de ayudar a las demás conectándose a través de una videoconferencia. Es un servicio activo 24h, abierto a toda la sociedad y ofrecido por los profesores del DeROSE Method, del cual formo parte.

Lo primero que pensé cuando me invitaron es: ¿Será que estoy en condiciones suficientes para ayudar a los demás, o seré yo él que necesite recibir atención y disfrutar de la compañía de colegas? Era una duda imposible de aclarar si no me ponía a prueba. Entonces, en un acto de valentía como a veces me gusta hacerlo, me dispuse como voluntario del SOS.

Ya han pasado 21 días desde que empecé a participar, fielmente de las 24h hasta la 1h de la madrugada, y confieso que sigo sin saber quién ha ganado más en esta balanza. Si he salido de ahí más fortalecido a cada sesión, o si han sido los demás que entraron para charlar.

Es el lado bueno de comprometerse con algo y entregarse, siempre y cuando entiendas tu papel de dar lo mejor, transmitir cosas positivas y nunca tus pesares. Porque las desgracias y las penas a nadie le gusta oír. Las alegrías, éxitos y fortalezas a todos les gusta escuchar, y por lo tanto, merecen ser compartidas. Para eso montaron el SOS del DeROSE Method. Además, es también lo que hacemos en cada clase que impartimos.

Al final, todos tenemos días difíciles. Entonces imagínate un día que estás triste, cuando acaba de naufragar tu relación o has perdido a un familiar. Aún así, debemos salir ahí, sonreír y hacer el trabajo de la mejor manera posible. El esfuerzo que conlleva esta autosuperación genera una catarsis interna, y como si fuera un pase de magia uno cambia y se siente mejor. Y a veces lo hace sin ni darse cuenta.

Mientras un profesor enseña sería imposible predecir si son los alumnos que aprenden más, o si sería este, quién aprende más del proceso de enseñar. Suelo hacerme la pregunta mentalmente en tono de broma, cuando veo a un perro con su dueño por la calle. ¿Será el dueño paseando al perro o será el perro paseando a su humano?

Recuerdo a varios deportistas que se mantuvieron en competiciones aunque hayan acabo de perder algún familiar o colega. Es el esfuerzo de la superación lo que te hace fuerte y ameniza el dolor. Lo que funciona es el hacer y no la lógica del luto consensada por la sociedad. Es el seguir adelante y entender que la vida es más que un solo momento.

Haz tu trabajo o lo que te hayas comprometido hacer sin darte por vencido. Así creceremos juntos, el alumno y el profesor, el perro y el humano, el deportista y el entrenador. Porque el universo seguirá siempre enseñándonos, en los días buenos y también en los malos.

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