¿ERUDITO O MAL EDUCADO?

Sobre la importancia de la buena comunicación, simplificada y directa.

Seguramente sabes lo que es un muro, pero cuando te dicen “un muro de contención” te entra algo de duda ¿verdad? También sabes lo que es una célula pero si te hablo de “células tronco” ya no sabes tanto ¿correcto? Y cuando un amigo te dice para hacer una infusión es claro que lo conoces, ya has tomado muchas. Pero cuando se refiere a una infusión sanguínea es normal que te pongas una cara de interrogación.

¿Porque a los médicos les gusta decir que es una solución hidrosoluble en lugar de decir que se disuelve en agua? Y por hablar de médicos, ¿es cierto que cuando te pasa algo y no sabes lo que tienes, eso genera ansiedad? Sin embargo, cuando vas a la consulta y un doctor puede nombrar tu enfermedad sales bastante aliviado. Incluso cuando desconoces el nombre pero sales de ahí con una respuesta te quedas más tranquilo. Por ejemplo: Síndrome de Marfan, y piensas: “¿quién será este Marfan?” O entonces: La Púrpura de Schönlein-Henoch, que incluso te alegras un poco pensando:  “por lo menos es un nombre bonito, suena a algo chic”. Seguro que sales mejor de la consulta cuando escuchas que tu hijo tiene Eritema Infeccioso en lugar de la enfermedad de la bofetada. ¿No es así? Que curioso eso de fiarse más en los términos complejos que en los sencillos. 

¡Ah y las siglas! Estoy haciendo un Máster de alto rendimiento deportivo y ya en el primer día me di cuenta que antes me tocaba el Máster de las siglas, al cual no sé dónde lo imparten, pero sin duda me haría falta para entender las proyecciones de powerpoint de los profesores. Cuando ponen: “En las SS las PM derivadas de los MD deben optimizar al HD en los DIEC”, me pregunto si les costaría tanto poner el término por escrito en lugar de las siglas. Quizás sea un modismo o alguna otra necesidad todavía oculta a mi conocimiento. Sería más comprensible: “En las situaciones simuladoras las propuestas de movimientos derivadas de los movimientos deportivos deben deben optimizar al deportista en los episodios del juego en los deportes de equipo.”

Erudito o mal educado?

Durante mi proceso de educación me enseñaron que un lenguaje complejo con términos solamente comprensibles al comunicador debería ser evitado para evitar una falta de buenos modales. Si lo que buscamos en una conversación, charla o seminario es ser comprendido de la manera más directa y práctica posible ¿por qué asumir el riesgo de que tu receptor desconozca los términos técnicos aplicados en tu lenguaje? 

Imagínate si en una fiesta charlando con conocidos soltaras una verborragia repletas de términos complejos comprensibles solamente para ti. Supongo que los demás se sentirían tímidos en preguntar el significado de lo que estás intentando comunicar. Concluyo que el fallo ha sido tuyo por no haber estudiado antes a tu público. Es probable que te harán discretamente la Sonrisa de Duchenne (¿has visto que molesto puede ser?), aquella sonrisita falsa, y se alejen discretamente de este círculo de conversación, lo que yo también haría de la manera más discreta posible. 

¿Entonces qué sentido tiene el tecnicismo en la comunicación?

Pienso que el lenguaje técnico se justifica y trae ventajas en dos situaciones. Primero cuando se busca una más especificidad para lograr una mayor exactitud en lo que se quiere comunicar. En estos casos, se ruega que el receptor esté familiarizado con dichos términos. La segunda sería cuando buscas demostrar que eres un erudito en determinada disciplina que has estudiado o trabajado, y así, impresionar positivamente a tus oyentes también expertos. Se trata de crear notoriedad en el ambiente adecuado a través del lenguaje erudito. Sin embargo, en situaciones comunes o con personas legas, si el objetivo de una comunicación es transmitir de manera directa y práctica, un lenguaje menos tecnicista atiende mejor a este propósito. 

¿Por qué algunas personas prefieren hablar complicado en lugar de simplificarlo?

Incluso sería precavido sospechar cuando alguien empiece a hablar con términos complejos entendibles solo para él mismo o para especialistas en el tema. Puede que la persona crea en la máxima: háblame difícil y te respetaré. Eventualmente podría tratarse de un problema de inseguridad, baja autoestima o cualquier otra descompensación personal. O entonces, movido por segundas intenciones, intenta confundir su audiencia haciéndose pasar por un experto.

Imagínate que un colega tuyo te dijera: “envíame esto a través del sistema de transmisión de archivos de un terminal a otro a través de redes informáticas”. ¿No sería más fácil decir: “envíame por e-mail”? En este caso tiene sentido porque todos entendemos la segunda opción, pero no la primera. Por lo tanto, si sabes mucho sobre cualquier tema primero acuérdate de hacer la lectura del ambiente antes, y piensa si a las personas a quién te diriges te van a entender.

Erudito o mal educado

En la escritura uno de los principios que utilizo más a menudo es simplificar lo que intento decir buscando un camino más sucinto y menos complejo. Cuando simplificamos la comunicación ganamos objetividad y tiempo. Además, evitamos la falta de comprensión. Por lo tanto, si eres un doctor espero que no digas a tus pacientes para tomar ácido acetilsalicílico, sino la conocida aspirina.

Una respuesta a «¿ERUDITO O MAL EDUCADO?»

  1. Avatar de JORGE HUBERTO VALENCIA FLOREZ
    JORGE HUBERTO VALENCIA FLOREZ

    Buen dia.
    Gracias por tenerme en cuenta en su regreso, me encanta esa forma de hacer entender la simplicidad de la vida, aparentar aunque se sepa mucho del tema solo conduce a que la gente se aisle lentamente y en futuro inmediato evitar tener contacto con el erudito fuera de lugar.

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