Érase una vez un monje que enseñaba a tres de sus discípulos. Cuando estaban los tres sentados meditando, dispuestos en la misma posición, sin pronunciar palabra el maestro se acerca al primero y le pega un tortazo bien dado en la cara. Éste reacciona así: – Maestro, ¿porque me pegas? no entiendo, justo conmigo que siempre lo hice todo bien! – Ya empezando a llorar continua: – No, por favor, ¿por qué? ¡Justo yo! ¡Me dejas muy triste!
Al otro, con la misma fuerza, le pega un tortazo en la cara, que éste responde de la siguiente manera: – ¿Cómo te atreves? ¿Quién usted piensa que es para pegarme en la cara? Ni mis padres lo han hecho y ahora porque he venido a aprender en su Ashram se siente en el derecho de agredirme? – Le dice con cara de cólera.
Al tercero también le pega igualmente con un tortazo en la cara de mismas proporciones, al cual reacciona así: – Maestro no sé cuál fue mi equívoco, pero si me pegas seguramente debe ser porque tengo algo a aprender aún. Si es así perdóname, estaré más atento y me esforzaré más de aquí en adelante.
Cuando se acabó la prueba, el maestro ya sabía que solo uno de sus tres discípulos estaba preparado para seguir aprendiendo, de manera que los otros dos fueron dispensados.
Tal como puede comprobar el estímulo que recibieron los tres fue exactamente lo mismo, pero cada uno reaccionó de manera totalmente distinta. Las causas de hacerlo así probablemente están enraizadas en la educación recibida, las creencias y principios individuales, la forma de ver cada suceso y los ejemplos que han tenido en su entorno. Eso nos muestra que es el momento de averiguar cómo está tú Mindset y preparase para una reeducación en los aspectos necesarios. Es verdad que muchos deportistas construyen o aprenden un Mindset excelente por si propios. Podríamos citar algunos mundialmente famosos: Seve Ballesteros, Michael Jordan, Kely Staler, Michael Phelps, entre otros. Sin embargo, es evidente que todos tenemos algo a mejorar, incluso los más grandes lo tenían.

A lo largo de nuestra vida, aunque no nos hayamos dado cuenta, cada palabra o actitud de cualquier familiar, profesor, entrenador o amigo está amoldando nuestra manera de pensar y reaccionar, nuestro Mindset. Estamos hablando de años y años de construcción de un condicionamiento del cual es probable que tengamos que reformarlo, o entonces reconstruirlo desde los cimientos.
La manera condicionada de actuarnos en la vida y en el deporte se debe a dos factores. El primero es la manifestación del instinto de búsqueda del placer y huida del dolor que respondemos de manera consciente o inconsciente. Un animal aprende que determinada acción le trae una recompensa que le gusta, es la búsqueda por el placer. Así, tiende a repetir esta acción creando un condicionamiento, una asociación lógica en su memoria asocia el recuerdo con la obtención de una recompensa. Por otro lado, cuando determinada acción le hace sufrir aprende instintivamente a evitarlo o huirse. Así acaba de crear otro condicionamiento, la huida del dolor, relacionado con nuestro instinto de preservación o supervivencia.
El segundo factor está relacionado con el consumo de energía de nuestro cerebro. Para emitir pensamientos consumimos inmensa energía, pero al cerebro le interesa ahorrarla. Por lo tanto, se salta de pensar cada día cuál pieza de ropa debe vestir primero o como lavar los dientes, como conducir, etc. Resumiendo, al cerebro le viene bien cristalizarse en rutinas condicionadas evitando dispendio de energía en el pensar, por eso aplica la repetición de tareas ya entrenadas. El golf es uno de los mayores ejemplos de ello una vez que cada jugador desarrollo una rutina para aplicarla a cada golpe.
La condición clave para quienes buscan crear nuevos condicionamientos es la repetición. Tal como entrenas un músculo para fortalecerse y crear memoria corporal en la repetición, la mente funciona de la misma manera como si las sinapsis fuesen músculos. Esas nuevas conexiones neurológicas necesitan entrenarse a través del repetir. Es como la teoría del surco, la primera vez que lo rayas es muy superficial, pero de tanto rascarlo sobre la misma línea, éste se profundiza. Así se crea la tendencia que la acción fluya por ese nuevo camino o surco de manera más fácil y natural.
Aquí es donde la mayor parte de los atletas suele fallar. Primero porque los pensamientos y las emociones son cosas más sutiles que el swing por ejemplo, o la ubicación de la bola o un resultado en puntos. Después, porque les cuesta entender la importancia de entrenar más intensamente algo aparentemente más subjetivo, y así pecan en la continuidad del entrenamiento del nuevo Mindset. Actualmente es muy común encontrar los que proponen retos de 21 días donde se repite una nueva actividad para consolidar un nuevo condicionamiento. Algunos creen que nuestro cuerpo al periodo de 20 días se renueva totalmente con todas células nuevas a través de proceso de reproducción celular.
Cierta vez, estaba entrenando un jugador profesional de golf y lo acompañaba en una competición por España. Noté que a cada golpe en el cual no podía ver dónde había sentado la bola, pensaba que estaba fuera de limites o mal colocada. En seguida, dirigía su pensamiento para reprocharse y auto criticarse negativamente, hundiendo su autoestima y confianza. Muchas veces llegábamos a la bola y estaba bien colocada. Incluso una vez la había puesto en el green desde el tee cuando pensaba lo peor. Le comenté la identificación de un mal condicionamiento en estas situaciones y le pedí que hiciera un esfuerzo para cambiar ese hábito. Hemos acordado que cuando no se lograba ver la ubicación de la bola intentaría estar neutro y esperaría hasta llegar a su punto de reposo.

Pero el cambio solo se hará efectivo tras mucho esfuerzo y entrenamiento disciplinado durante cierto tiempo, para cimentar una nueva forma de reaccionar ante este tipo de situación. Cuando se busca cambios en el Mindset, por ser tan difícil romper con un viejo condicionamiento, la clave reside siempre en insistir en el nuevo hábito hasta que se vuelva natural.
Inspirado por la famosa cita de Göbbels en la cual decía que una mentira repetida mil veces se transforma en verdad yo sentencio por experiencia propia:
“Un nuevo hábito repetido mil veces se convierte en condicionamiento.”
Thiago Massi

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