“La libertad es nuestra posesión más preciada. En caso de que tengas que afrontarlo con disciplina, si viola esa disciplina, opta por la libertad.” DeRose.
En el deporte, la disciplina es esencial a la evolución. Por lo tanto, quiero compartir contigo un cuento que escribí sobre disciplina y libertad.
El Sr. José era un hombre muy bien calculado y programado.
Todos los días despertaba a la misma hora, incluyendo domingos y festivos.
Desayunaba lo mismo siempre. Preparado de la misma manera. En la misma mesa. Con la misma taza. El mismo café.
Vestía su ropa que era básicamente la misma, ya previamente preparada de víspera.

Iba a su trabajo a través del mismo recorrido ya conocido de todas las mañanas.
Al llegar, ejecutaba las mismas tareas previsibles que cabía a su puesto.
Plegaba a la misma hora y hacía siempre lo mismo todos los días.
El Sr. José no dejaba que ninguna sorpresa interrumpiera su fiel seguimiento del programado. Lo previsible era lo que le aportaba confort, felicidad.
Hasta lo imprevisible intentaba encuadrarlo en su forma de ser, pues al final era así desde tenía consciencia.
El Sr. José no hacía fiestas sorpresas, comidas fuera de hora, cópulas en horarios inadecuados, café en el medio de tarde con amigos que aparecían sin avisar.
Pero un día, de manera inesperada, el Sr. José vino a fallecer, rompiendo así con toda su programación.
Al pasar al otro lado, la situación de muerto le molestó demasiado, porque era algo que él se olvidó prever y sistematizar.
En seguida, empezó a sentirse desconcertado con una profunda falta de emoción en su existencia espiritual. Decidió entonces que en su próxima vida haría todo diferente.
Al encarnar nuevamente Antonio era lo más espontáneo que podía, era pura improvisación. Llevaba cada día totalmente distinto del anterior.
Despertaba en horarios aleatorios. Desayunaba cada día siempre cosas diferentes. Improvisaba con lo que encontraba en la nevera.
Buscaba cambiar sus comidas para no aburrirse y siempre probaba nuevos restaurantes, nuevas combinaciones, nuevas recetas.
Le gustaba encontrar nuevas maneras de vestirse y cambiaba su estilo siempre que podía, incluso le gustaba ir totalmente fuera de la moda.
Antonio era muy libre en su trabajo, profesional autónomo por elección que decidía el cuándo, cuánto y cómo trabajar.
Antonio era un aventurero que se entregaba a la imprevisibilidad del mundo en todas sus posibilidades. Así que cualquier sorpresa era bienvenida.

Siempre estaba procurando algo que rompiera la agenda del día, alguna sorpresa, algo improvisado o espontáneo. Así era cómo se sentía feliz.
Entonces un día, la mayor sorpresa de su vida le pilló tal como le gustaba, sin programarlo. Antonio murió de repente.
Por un lado gozó del mayor regalo de su vida con la dosis máxima de imprevisibilidad exactamente había aprendido vivir. En principio estaba muy contento porque la aventura continuaba.
Pero pasada esa alegría inicial, se dió cuenta de lo poco que había realmente construido en su vida debido a su anarquía de esfuerzos y a la falta de disciplina.
Entonces su alma percibió que entre 8 y 80 había otras opciones, y eligió el camino del medio. Aprendió a través de los extremos como se puede vivir de manera emocionante pero también con cierta dosis de disciplina. Ahora está a la espera para encarnar en su próxima vida para ponerlo en práctica.
¿Al final, que tiene que ver disciplina y libertad?
Este cuento nos habla de disciplina versus libertad. También nos indica a seguir un camino flexible entre un modelo rígido y un caótico.
En mi caso fue a través de profesores amigos que aprendí un aspecto amalgamador entre estos dos conceptos, es lo que voy a compartir con vosotros.
La disciplina confiere libertad. Si uno logra ser realmente disciplinado y entrenar todos los días necesarios sin excusas o sin escaquearse para nada, cuando le pasa algo o sea imposibilitado de entrenar, o mismo alguna ocasión realmente especial que le haga ausentarse de su entreno, no le afectará. Su cuerpo y su mente acostumbrados con la rutina responderán incluso de forma condicionada a esos días perdidos como si estuviera entrenando. Así que, perder 1 día o 2 no afectará el rendimiento. Justamente debido a la fidelidad a la disciplina a lo largo del tiempo. O sea, la disciplina es lo que genera la libertad.

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