EL MONO SIN PELOS

Esta es la historia de una pequeña semilla nacida en los testículos de un mono sin pelos que construía cosas sofisticadas, incluso un cohete para llevar a uno de su especie hasta la luna sin ningún objetivo en concreto. Se denominaba un ser inteligente, llamándose de animal racional, capaces de pensar en comparación con los demás animales. Se creían que todos los animales no pensaban, que actuaban solo por instinto. Curioso truco mental que se había montado para colocarse por en cima de los demás animales, y así, subyugarlos a su voluntad. Eso fue un rato después de equivocarse pensando que el planeta donde vivía era plano. Bueno, aun así, esos seres se creían inteligentes.

La semilla se metió en el vientre de una hembra de la especie del mono sin pelos con la intención de crear otra vida. Después de mucho esfuerzo, logró juntarse con el óvulo que logró alcanzar. Al mismo tiempo que empezó a formarse un embrión, se formó una nueva consciencia. Aunque embebido en una especie de sueño hecho de sensaciones, que más tarde se disolverían en su memoria, ese ser crecía ahí dentro. Se desenvolvió con todo el confort que un mini cuerpo podría aspirar: calidez, alimento, comodidad, cuidados y cariño. Aunque no fuera acordarse cuándo mayor, se sentía feliz así.

Pero su naturaleza tenía un plan, sacarle de su zona de confort, de manera que lo expulsó por un estrecho pasaje hacía el desconocido.

Al salir, recibió un verdadero choque: el contraste de temperatura, la luminosidad excesiva, el aire acondicionado en sus pulmones por primera vez, y las cosas raras que empezaron a tocar su piel, etc. Toda una serie de sensaciones que le resultaron muy agresivas y provocaron su lloro espontáneamente. De forma instintiva, en ese momento, el pequeño mono estaba asustado y preocupado por su supervivencia. Solo se calmó cuando los cariñosos brazos de su madre le envolvieron, y reconocer su voz se serenizó.

El cuerpo del bebe fue creciendo, y mientras su madre tenía que cambiar todo su armario aproximadamente a cada dos o tres años, también crecía su cerebro haciendo su consciencia madurar poco a poco. Lo curioso era que las experiencias de la propia vida era justamente lo que hacía su cerebro desenvolverse. Cuando más pronto y más frecuente se encontraba en situaciones desafiantes y estimulantes, más desarrollaba su mente y se notaba más inteligente.

El pequeño mono sin pelos, ahora con algunos años de vida se sentía muy feliz la mayor parte del día, pues siempre estaba jugando con sus colegas, comiendo la comida que le preparaba su familia y durmiendo cómodamente.  Ante cualquier molestia o dolor aprendió a quejarse, así sus creadores sanaban su sufrimiento y devolvían su estado de confort para que su vida volviera a ser placentera.

Pronto llegó el momento de ir al cole, tener disciplina, estudiar a diario y pasar por algunas formalidades nombradas de exámenes. Este monito tan feliz empezó a estresarse, y ya no se sentía tan feliz. Lo que quería era seguir jugando, pero sus padres, usando las más variadas tácticas, le obligaban a estudiar y frecuentar el cole. Se sumaba a esta obligación visitar otras instituciones como la iglesia, el médico, el dentista, etc. Su cerebro, cada vez más maduro, le mostró el camino más sabio, adaptarse a su nueva realidad. Por otro lado sabía que seguiría jugando en su tiempo libre y lo bueno era que la comida se encontraba lista sobre la mesa cuando tenía hambre. A lo mejor pensó, no gozo tanto como antes pero vamos llevando, a ver qué nos espera.

El animalito sin pelos fue creciendo y transformándose, hasta ser considerado, primero por los demás y luego por sí mismo, un ser completo, lo que llamaban de adulto. Los padres le recordaban siempre que ahora con más de 18 años él sería el responsable por sus propias acciones, y decían: – Entonces, cuidado con lo que hagas, porque puedes acabar en la cárcel. Él  se preguntaba a menudo, ¿Cómo así “responsable por tus propias acciones”, y antes no lo era?

También sabía el significado del término cárcel pero se preguntaba cómo maltratar y enjaular los animales problemáticos les prepararía para convivir en harmonía en la manada.

Resultó que junto con la responsabilidad también ganó libertad. Y para disfrutarla decidió comprarse un vehículo motorizado de dos ruedas denominado moto, ahora era un monomoto circulando por la ciudad.

La vida del mono sin pelos

Hasta que un cierto día, se chocó con un vehículo motorizado de cuatro ruedas conducido por otro mono bastante intoxicado con una droga legalizada apodada genéricamente de alcohol. La misma era muy fácil de se conseguir pues la vendían a cada esquina a precios económicos. Éste usaba dicha sustancia como anestesiante emocional en los momentos difíciles para ablandar su percepción de su realidad. En aquel día su novia le había dejado por enamorarse de otro mono más interesante.

El impacto entre los dos vehículos hizo que nuestro mono fuera lanzado unos 15 metros en el aire sin capacidad de hacer nada para evitarlo.  Y el cuerpo que fue alimentado y cuidado por sus padres con tanto esmero resultó herido de múltiples maneras. A consecuencia de ello, le ingresaron en una instalaciones llenas de monos con postureo de superinteligentes poseedores de vasto conocimiento, una vez que habían estudiado por lo menos 8 años para curar y salvar vidas. En la puerta de este lugar se leía: Hospital.

Una vez atado al lecho de la casa de sanción y rodeados por monos sabetodo vestidos de blanco, sintió primero dolor corporal y después tristeza. Con el pasar de los días se preocupaba si podría recuperarse y vio amenazada la libertad que tenía en su vida de jovenmonomoto. Vivió lo que otros monos sabetodo clasificaron con el término de depresión, hasta que le trasladaron a la ala de recuperación dentro del mismo nosocomio. Fue cuando conoció una mona que cambió su vida, la enfermera responsable por darle el alta.  Su estado de profunda tristeza se transmutó rápidamente a una euforia repleta de felicidad. Se sintió empoderado como nunca había sentido antes.

Ocurrió entre ellos fenómenos de difícil comprensión, lo que otros monos super estudiados justificarían como un proceso espontáneo de su impulso sexual a partir de reacciones químicas de origen inexplicado, pero que popularmente les gustaba nombrar como enamoramiento. Fueron años repletos de alegrías para esos dos monos. Hacían muchas cosas que generaban un estado de contentamiento: cúpulas, comidas, baños, ejercitarse, dormir, reír, bailar, etc. En aquel exacto momento nuestro mono se vio feliz nuevamente.

Esa monaenamorada quería dejar descendientes en el mundo, así que propuso a su compañero poner en práctica un plan, cópulas antinaturales, o sea, planeadas. Junto a otros monos sabetodo de blanco crearon estratégias, con el fin de gestar otra vida dentro de su vientre. Sin embargo, fue un período estresante y así fracasó su plan, resultando en dupla frustración a los monos. Cuando ya habían desistido del intento, la mona quedó embarazada durante una cópula corriente con su compañero. Fue una explosión de alegría por la casa y nuevamente los dos volvieron a sentirse felices.

El mono sin pelos

Después de ochos meses de un difícil embarazo, en la casa con el cartel escrito Hospital los monos de blanco mandan noticias a la sala de espera que dejan a nuestro mono muy preocupado, el parto se había complicado. Trás sufridas horas de agonía éste se despide de su compañera porque no resiste a dar la luz a su bebe. El mono sin pelos se hundió en una profunda depresión jamás sentida antes. Su familia le amparó como pudo, y con la mejor de las intenciones le condujo a una consulta de monos sabetodo especiales. Los cuales le dieron dieron químicos capaces de producir una cierta felicidad artificial, en el papelito ponía: antidepresivos.

Con algunos años procesando el evento se notaba mínimamente recuperado, y junto a su linda pequeña hija volvía a sentirse bien en algunos momentos. Encontró otra mona para relacionarse afectivamente lo que contribuyó a eclipsar la falta que sentía de la fallecida. Su hija empezó a demostrar un enorme talento para una actividad en el cual cada mono, cada uno de un lado de una red, intenta pasar una pelota usando una raqueta de manera que el otro no pueda devolvérsela, curiosamente llamaban eso de tenis. Con el pasar de los años de entrenamiento la monita fue subiendo de categoría hasta convertirse en una gran jugadora. Tal hecho despertó en nuestro mono un inmenso orgullo y una gran alegría.

Para acortar un poco la historia, nuestro mono llega a la vejez, y sentiendose limitado por su salud empieza a sufrir dolores corporales. En sus últimos instantes, inmerso en los recuerdos de todas cosas que le decepcionaron, empezó a dudar si la vida era buena. En aquel momento especial de su pasaje la felicidad le faltó. Cuando exhaló por última vez y la fuerza vital salió de sus pulmones, su consciencia sintió una total ausencia de dolor, y una intensa sensación de libertad se apoderó de todo su ser. Se sentía feliz y entusiasmado nuevamente en su nueva etapa de existencia.

Nuestro mono, a lo largo de su trayectoria pasó por innumerables momentos de felicidad y tristeza, bajón y entusiasmo, dificultad y gloria. Todo dependía de lo que pasaría a continuación, de manera que al final nunca conquistó una felicidad o tristeza absoluta pues su vida resultó una eterna transformación llena de sorpresas.

Por fin su consciencia se transformó otra vez más, hasta perder todo su personalidad y ser tan reducido capaz de caber en una nueva semilla dentro del testículo de otro mono. Para entonces poder nadar hasta un óvulo y así evolucionar un poco más en un nuevo ciclo de vida.

2 respuestas a «EL MONO SIN PELOS»

  1. Avatar de jorge humberto valencia florez
    jorge humberto valencia florez

    Me encanta la lectura, sobretodo los hechos que van mas alla de la realidad cotidiana. Soy un convencido de que todo lo desconocido algún dá será revelado y entonces nuestra mente estar´mínimamente preparada para no escandalizarse

  2. […] presumido mono sin pelos se auto clasifica “inteligente” bajo la percepción de que reflexiona, imagina, sueña, y […]

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