UNA FERRARI MATRIARCAL

Ella venía conduciendo su Ferrari de manera agresiva y ruidosa, algo fácil cuando se lleva un coche de esa categoría. Se frustró un poco porque le gustaba correr, pero aquel día había más tráfico que de costumbre en Barcelona. Pasó justo en la Plaza Catalunya, en el centro de la ciudad, donde tenía lugar una manifestación de hombres en pro de la igualdad de géneros. Al mirarles disintió con la cabeza y con una sonrisa maliciosa. En sus pensamientos fue imposible no sentir, hasta con cierta gracia, un poco de menosprecio por aquella causa, porque en su opinión era bastante ridícula.

Al final, las mujeres siempre han tenido el poder desde hace miles de años, y todo siempre ha funcionado bien. Pensaba que era un modismo más, típico de los tiempos actuales en los cuales los más débiles comienzan a reclamar en lugar de luchar por sus espacios. En suma, aquella ejecutiva no tenía la culpa que el mundo estaba constituido de esta manera. Todo aquello era muy común y normal. En su empresa su sueldo siempre fuera más elevado que sus equivalentes colegas hombres en la misma función. Además, habían muy poco hombres en dicha organización desde sus orígenes.

Llegando en su lujosa oficina de Av. Diagonal su secretario le esperaba listo, con su café de todas las mañanas en manos. En seguida, le cantó todos los compromisos del día tal como había sido entrenado para hacerlo. Pero antes que terminara, le interrumpe Cris pediendo que cancele todos los compromisos después de las 15h. Le pregunta si le acompañaría a un bellísimo campo de golf, pues había quedado con sus amigas para un partido esta tarde.

Éste por ser un deporte típicamente femenino, era raro encontrar algún hombre, pero un poco más común que algunos hicieran de caddie en campos más importantes. Aquel día, al presentarse ante su grupete de amigas, Cris provocó euforia al verla llegar acompañada de un caddie, en la verdad su secretario. Durante toda el partido algunas amigas más salidas murmuraban haciendo gracejos y chistes a respecto del muchacho, sin nunca faltar cierta connotación erótica, obvio. El pobre chaval no sabía donde poner la cara. Acostumbrado a seguir ordenes en una oficina, ahí estaba en pleno campo de golf, rodeado de mujeres, blanco de broma durante todo el día. La verdad es que su presencia sirvió para alegrar a las amigas de Cris y hacer del partido mucho más divertido. Algunas incluso, contaron más tarde, que aquella misma noche han tenido sueños eróticos fantaseando con el inocente caddie. Y aquello luego rindió mucho más risas en aquel grupo de amigas bien humoradas.

Llegando en casa su marido le saluda de manera cariñosa preguntándole como había sido su día. Se interesa por saber si estaba cansada y le consulta si prefiere cenar o ducharse antes. Cris le pregunta cual era el menú del día. En seguida, lo elogia llamándole de chef con tono de flirteo, le da un pico con una caricia y se dirige al baño: – Me ducho rápido y podemos cenar. – Y ya abriendo el grifo agrega: – Puedes ir calentando los platos mi amor.

Durante la cena, Cris pregunta a su marido como le había ido el día. Al cual él le contesta contando que ha estado todo bien. Le relata todo lo sucedido, desde cuando fue a comprar y alguna cosa graciosa que le dijeron sus niños, hasta alguna cuestión para solucionar en la casa, o sea, todo lo corriente cuando uno se ocupa del hogar y de niños. Ella le pide disculpas por llegar tarde explicando que sus amigas estaban muy cachondas y no paraban de hacer chistes en el bar del golf. Pero su marido la tranquiliza al comentar que estaba todo bien y que los niños estaban alimentados, duchados y durmiendo en sus habitaciones. En seguida, Joan le comenta que en el colegio de la mayor estaban pediendo que la madre se presentara para un reunión específica: – Les comenté que yo podría acudir, pero me reafirmaron la necesidad que fuera la madre.

Solucionada todas las cuestiones, Cris se sienta junto a la chimenea y pide a su marido si sería tan amable para traerle un café. Siguen charlando un poco más hasta que ella se levanta a prepararse para dormir, pero antes susurra al oído de su chico: – Ponte listo mi amor, porque hoy tengo ganas. – Juan con cara de sorpresa le contesta: – Hum…pero cariño hoy no estoy depilado, y como odia a los pelos.- Sin perder el clima Cris pronuncia con su voz suave y sensual: – Pues vete a depilarte mi amor, estaré en la cama leyendo un poco. Y no tardes mucho, caso contrario jugaré sin ti!

El día siguiente era sábado y ambos fueron a un concesionario ver las opciones para un nuevo coche, pues estaban solo con el Ferrari y necesitan un segundo coche para viajar con los niños y para Joan hacer compras de casa sin depender de nadie. Llegaron en taxi porque no querían llamar la atención con su Ferrari y así evitar eventuales vendedores aprovechadores.

Al conocer diferentes modelos Cris siempre consultaba a Joan sobre la decisión final, pues a pesar de ser ella quien gestionaba el dinero de la familia y quien firmaría el cheque quería ver su marido satisfecho con el nuevo coche. Se tratando de la gestión del dinero Cris solía tomar las decisiones sin consultar a su marido, pues al final era ella la mujer de la familia. Cuando ya tenían decidido el modelo y los detalles, como accesorios, color, ruedas, etc, Cris recibe una llaman de su empresa con un tema urgente para solucionar. Era un problema grave con una de sus filiales en Paris. Entonces deja en manos de su marido el cheque, le encarga de finalizar el papeleo y se marcha para oficina dejando Joan con los peques en pleno concesionario.

La comercial, presionada por Joan, comienza a preparar los documentos mientras el primero intenta controlar dos niños llenos de energía que no paraban quietos. Joan empieza a rellenar todo sin prestar mucha atención mientras se esgrima con su hijo menor agarrado a su pierna. De repente, la agente le dice: – Ai no! Tú no podrás, tendrá que ser tu mujer. Mira, ese documento aquí es el contrato de financiación del coche y exigen que sea el cabeza de la familia a firmar. Sin la señora Cristina será imposible. Joan se retira con cierto enfado pero aliviado por sacar sus dos pequeñas fieras de la tienda. Agradece al vendedor y le comenta que intentará volver más tarde con Cris.

Ya a camino del taxi Joan se desahoga exclamando al aire: – ¡Ufff, que duro ser hombre eh!

Una respuesta a «UNA FERRARI MATRIARCAL»

  1. Avatar de Andre
    Andre

    Quando invertemos os papéis que nos damos conta do que realmente se passa!

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