Sentir un gran alivio, es lo que relatan muchos de los más consagrados deportistas cuando acaban de ganar algo importante, como si se hubieran sacado un peso de encima. La mayoría de ellos nos cuentan que cuando están bajo tanta presión sienten más la liberación de esa carga que cualquier otra emoción. Lo hacen no porque así lo han planeado, sino porque es lo que surge naturalmente cuando se acaba el partido.
Nosotros espectadores, cuando miramos desde fuera, celebramos y nos emocionamos con esa victoria tan importante, e incluso nos sentimos felices por ello. ¿Cómo es posible que el responsable por nuestra felicidad esté viviendo un sentimiento tan distinto al nuestro?
En sus biografías y documentales relatan un estado de agonía experimentado durante esos momentos de máxima presión. Y luego, esa liberación, sentida justo a seguir de consagrarse campeón. Para nuestra sorpresa, en lugar de una alegría relatan sentirse aliviados. Obviamente con el tiempo, cuando ese primer sentimiento se ha podido asimilar, suelen surgir otras emociones más placenteras, pero el alivio ha sido la primera y más espontánea. El alivio del vencedor.

Ningún de esos jóvenes talentos, entrenando desde temprana edad, nunca esperaría que el sentimiento natural tras ganar aquel tan codiciado título sea liberación. Todos esos jóvenes talentos sueñan con la satisfacción y alegría de ganar. Forma parte de las creencias inconscientes del deporte la ilusión por triunfar y todo lo positivo que significa llegar un día a ser un campeón. Pero esta fantasía poco se parece al precio hay que pagar para escalar esta montaña. Si comparamos el comienzo en el deporte y el ápice de su carrera encontraremos un abismo entre una expectativa y la realidad.
Me refiero a entrenar duro todos los días durante décadas, en el frío, en la lluvia, en el calor, cansado, triste, con dolor tripa, con dolor de cabeza, y también cuando hay cero ganas de entrenar y preferiría estar haciendo otra cosa. Sumemos a esa rutina militar las lesiones que eventualmente podrían ocurrir en mayor o menor frecuencia, dependiendo del deporte. Lo que también podría incluir, además de bajas largas, cirugía y otros tratamientos pocos agradables. Obviamente, a través del infinitos entrenamiento y momentos de auto superación, también se ubican los innúmeros momentos bonitos que deberían compensar todo el esfuerzo.
Podríamos llamarlo de un engaño inconsciente, montado para funcionar a la perfección. Cumplir su papel de motivar a quien aún está aún creciendo y madurando sin la preocupación con los desafíos del futuro, pues el futuro está lejos. Si se les fuese mostrada la realidad de todo lo que representa llegar y mantenerse en la cima de cualquier modalidad deportiva, seguramente, la mitad desistiría.
¿Entonces por qué continúan escalando esta montaña cada vez más empinada y peligrosa?
Es probable que ni ellos mismos lo sepan. En mi opinión es el amor por ese deporte y las sensaciones que brindan al practicarlo. Sin duda, sólo una gran pasión te llevaría a enfrentar desafíos y superarse a sí mismo a través de una dedicación inhumana. Si hacemos la pregunta: ¿Qué deportista sueña ser un campeón? ¡Todos! Y si cambiáramos la pregunta para: ¿Qué deportista está dispuesto a sacrificarse más, y a entrenar más que todos sus oponentes durante décadas? Pocos desajustados dirían que sí.
Cuando hablamos del desgaste psicológico de tan elevadas exigencias hay que acordarse igualmente del desgaste del organismo tras tantos años entrenando y compitiendo. No hace falta ningún estudio científico para llegar a la conclusión que ningún cuerpo humano está preparado para los millones de repeticiones a los cuales son impelidos a hacer.
¿O crees que estamos hechos para realizar 25 millones de brazadas y 60 millones chutes en el agua, o 6 millones de swings de golf a lo largo de una vida?
Todos los especialistas confirman, el deporte sano es el deporte recreativo, moderado. Al final, nuestro organismo está biológicamente preparado para huir ante un peligro inminente, escalar los árboles en búsqueda de frutas y procrear. Eso de nadar 3,8 km, correr 42 km y 180 km en bicicleta del tirón lo hemos inventado nosotros.
En conclusión, sienten alivio como respuesta a toda la carga de esfuerzo, estrés y presión que han enfrentado todos estos años. Para un deportista, todo el talento, entrenamiento y la auto superación serían en vano, perdería sentido, si no llegara a ganar cosas importantes. La liberación que sienten es la manifestación de la conclusión del proyecto de toda una vida. Y los títulos importantes son una manera de materializar todo lo intangible en tangible, primero en la mente del deportista, y luego para la sociedad.


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