ENERGÍA EN MOVIMIENTO

Adivina quién soy…

Soy algo natural en el ser humano.

Igual a un río bajando de las montañas, tengo mucha fuerza y nada puede pararme.

Puedo fluir más a la derecha o más a la izquierda, dividirme en riachuelos o seguir un único lecho.

Soy pura energía fluyendo, no importa si soy bueno o malo, simplemente existo.

Tengo fuerza para destruir o edificar, depende del uso que hagan de mí.

Parezco una roca en el borde del precipicio, antes de la pendiente es necesario poco esfuerzo para detenerme. Sin embargo, una vez pasado ese punto será casi imposible frenarme.

Desde hace milenios los artistas y músicos suelen usarme para sus creaciones.

En el deporte trabajo mejor cuando me aprovechan para motivar.

¿Quién soy yo?

Soy la emoción. Con ese juego del adivino el texto se podría acabar aquí, porqué ya lo dices todo. Si vuelves a leerlo atentamente entiendes cómo funcionan las emociones.

Actualmente se ha vuelto común encontrarnos libros, videos, textos, seminarios, cursos, etc. hablando sobre inteligencia emocional. Desde hace algunos años se consideraba la inteligencia como un concepto plano, limitado a nuestra capacidad de pensar con la lógica. Algo como un ordenador que soluciona los problemas más complejos.

Sin embargo, nuestros puntos de vista fueron cambiando y fuimos descubriendo un lado menos lógico y objetivo de lo considerado inteligencia hasta entonces. Se reveló una nueva inteligencia, independiente de la razón, pero ligada a nuestra sensibilidad. Me refiero a una inteligencia relacionada directamente con nuestro lado más humano, las emociones.

La inteligencia emocional ha pasado a ser valorada como aspecto fundamental para cualquier buen profesional. Se trata de la capacidad de gestionar los distintos estados emocionales vividos, naturales a cualquier jornada o experiencia de vida.

¿Pero al final, qué es la inteligencia emocional?

A continuación, te contaré algunos ejemplos de gestión emocional en la vida real, más específicamente en los deportes.

Michael Jordan que fue rechazado en el equipo de básquet de su colegio por ser poco competitivo. A partir de ese momento Jordan deseó jamás ser rechazado y empezó a levantarse todos los días a las 5 de la madrugada para lanzar tiros libres. Se exigió y concentró mucho durante un período largo para lograrlo. Ha usado la rabia generada por el rechazo para potenciarse como jugador y persona. A través de la inteligencia emocional descubrió cómo aprovecharse de sus fracasos para seguir empujándose más y más hacia el alto rendimiento. De hecho, Jordan atribuye sus logros gracias a esos fracasos vividos, pero sobre todo, a la manera como los convirtió en combustible para mejorar.

Otro Michael, ahora el Phelps, durante 6 años, entre 2001 y 2007 nadó 365 días sin saltar un día siquiera, sin importar si había un cumpleaños, si era festivo o si estaba enfermo. Eso era lo que realmente quería, hacer un sacrificio que nadie más estaba dispuesto a hacerlo, y darse la oportunidad de alcanzar algo que nadie antes lo había logrado. Cuando volvió de los juegos olímpicos de 2000 con tan solo 15 años, hizo algo diferente de lo que los nadadores suelen hacer. En lugar de darse una pausa, descansar, unas vacaciones entre 3 y 6 meses para después volver a los entrenamientos, Phelps se metió en la piscina el día siguiente de la final. Había quedado en quinto lugar a 3 décimas de una medalla y estaba enfadado. Entonces usó esa rabia como motivación enfocando en sus objetivos de cara al próximo año. La meta establecida por su entrenador ese día fue la sigla WR, récord mundial. Pasados 6 meses Phelps rompía su primer récord del mundo según cuenta en esa entrevista. Estoy seguro de que Phelps ha tenido muchos otros momentos de inteligencia emocional a lo largo de su carrera.

Ayrton Senna, una leyenda del automovilismo, corría en Mónaco en 1988, unos de sus circuitos favoritos, cuando entra en un estado expandido de consciencia que llamó de un canal hacia otra dimensión y luego lo atribuyó a un contacto con Dios porque era muy religioso. Su gestor de carrera viendo que rodaba muy rápido sin una necesidad real estratégica, pues llevaba ya varios segundos por delante del segundo colocado, le pide para ralentizar la marcha. Fue lo suficiente para bajarle de esa dimensión expandida de consciencia. Acabó saliendo de la pista y tuvo que abandonar la carrera. Tal episodio le generó tamaña frustración que Senna decidió cambiar su manera de conducir de aquel día en adelante. Senna supo canalizar esa emoción para algo productivo a pesar de la herida dejada por aquella molesta e infeliz interrupción vía radio de su contacto con “Dios”.   

Otra forma de usar la emoción sería despertándola en la otra persona con la intención de desequilibrar o quitar su potencial. Aquí no se valora si tal actitud es considerada ética o no, únicamente como un fenómeno a ser estudiado.

Citemos por ejemplo a Mohamed Alí enfrentando a George Foreman en 1971. Ali sabiendo de la dificultad que suponía superar a un rival de tamaña calidad, empezó su juego psicológico mucho antes del propio combate con una serie de actitudes y declaraciones.  Además, todos los especialistas de boxeo esperaban que Foreman ganase debido a su calidad, su estado de forma, su confianza y su invencibilidad. Mohamed, después de ser golpeado duramente por 5 rounds, agarrase en un clinch y le dice a su oído: – ¿That’s all you get George? Fue lo suficiente para desmontar su confianza. Con esa inteligente jugada psicológica, Alí generó duda y miedo en un adversario superior pero ya cansado. A partir de ese momento empezó a conectar buenos golpes y ganó el combate de manera sorprendente entrando para la historia del boxeo.

Imaginemos ejemplos actuales de la Fórmula 1 como el caso de Max Verstappen viéndose superado por Lewis Hamilton. Podemos suponer que se siente frustrado y triste ahora mismo con su situación. Este podrá simplemente dejarse abatir por ese hecho, o entonces, usar la inteligencia emocional para canalizar la energía derivada de su frustración. Sería genial agarrar esa rabia y transformarla en más entrenamiento, más estudio del rendimiento de su coche, más esfuerzo y empeño en la búsqueda de soluciones.

Todo fracaso puede servir de estímulo para motivarte a alcanzar aquello que realmente quieres.

Michael Phelps revela en una entrevista su gran inteligencia emocional:

– Estoy feliz por no haber tenido tantas derrotas, pero me gustaría haber tenido más, porque ellas realmente me motivan.

Aquí también hablamos de la emoción después de un éxito o triunfo. Ese subidón de confianza y entusiasmo que sentimos cuando ganamos también puede ser usado para seguir evolucionando. Sigamos los ejemplos de los grandes campeones de entrenar después de una competición que te ha salido bien. Te mantiene humilde, te muestra que aún tienes cosas a mejorar y aprovechas ese subidón para enfocarte en metas aún más elevadas. ¿Por qué no?

Todo se trata de encontrar cómo aprovechar la energía de la emoción hacia tus objetivos.

Gestion Emocional Energia en Movimiento

Cuando vives una emoción si canalizas ese impulso, sea cual sea, aprendes a usar esa energía a tu favor. Pues imagina que la emoción es como una ola, y entenderás. Nunca podrás parar una ola solo con tu fuerza, pero siempre podrás surfearla y aun divertirse haciéndolo.

Por último, te cuento un ejemplo fuera del deporte. En Brasil, una señora había logrado construir un hospital con sus propios recursos en la provincia del Paraná.  Durante una entrevista, el periodista le pregunta: – Señora, ¿imagino que ha tenido mucho amor para construir todo eso sola?

¡Amor nada hijo mío, fue mucha rabia!

8 respuestas a «ENERGÍA EN MOVIMIENTO»

  1. Avatar de Rogerio

    Fantástica abordagem sobre as emoções.
    Adorei a forma como foi escrito.

  2. Avatar de VITRUVE

    Muy buena aportación en tu entrada para conocer más en profunidad como potenciar desde dentro nuestro rendimiento deportivo y personal. ¡Gran contenido y aportación para todos los usuarios!

  3. […] de planos, además de la parte física con carne y huesos. Hay cosas más sutiles como la energía, las emociones o los […]

  4. […] estos jugadores privilegiados que acaban de hacer historia? Será que la alegría ya no es la emoción predominante cuando se marca un gol? ¿O sería la alegría de compartir con sus compañeros? […]

  5. […] felices por ello. ¿Cómo es posible que el responsable por nuestra felicidad esté viviendo un sentimiento tan distinto al […]

  6. […] que actualmente ya no se sostienen, como por ejemplo: nosotros humanos somos los únicos dotados de emociones y sentimientos, mientras que los animales actúan por instinto; o entonces, el hombre es la única especie capaz […]

  7. […] estos jugadores privilegiados que acaban de hacer historia? Será que la alegría ya no es la emoción predominante cuando se marca un gol? ¿Será que reina en el fútbol moderno un ambiente tan […]

  8. […] que actualmente ya no se sostienen, como por ejemplo: nosotros humanos somos los únicos dotados de emociones y sentimientos, mientras que los animales actúan por instinto; o entonces, el hombre es la única especie capaz […]

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